Conócenos

Somos un equipo diverso de pacifistas capacitados, nacionales e internacionales que se sienten llamados a trabajar por la justicia frente a la violencia y violaciones de los derechos humanos.

definimos el acompañamiento como “estar presente”

ECAP llegó a Colombia en 2001 por invitación de la Iglesia Menonita de Colombia para acompañar a las comunidades y organizaciones de la región del Magdalena Medio, ubicada en las laderas de la parte central del rio Magdalena que fluye hacia el norte y desemboca en el mar Caribe. Nuestra casa y oficina se encuentran en la ciudad de Barrancabermeja, la capital no oficial de la región. En cualquier momento se encuentra entre cuatro a ocho miembros de tiempo completo que sirven en el equipo, más l@s reservistas que vienen de corto plazo durante el año.

El pueblo colombiano sigue bajo una amenaza generalizada de violencia por parte de los actores armados legales e ilegales después de más de 60 años de un conflicto interno y guerra civil. Desde mediados de los años 50, los movimientos sociales en particular que cuestionan las estructuras de poder han sido amenazados y reprimidos por el gobierno.

Acompañamos procesos comunitarios y organizaciones de base que encarnan la resistencia no violenta como un instrumento de defensa contra el marco de violencia que domina la política, la economía y la cultura.

El acompañamiento es una palabra que se puede interpretar de muchas maneras distintas según las diferentes experiencias. Definimos el acompañamiento como “estar presente” con las comunidades en riesgo y caminar con sus líderes y lideresas que han tomado la peligrosa tarea de orquestar el movimiento. Nuestro equipo viaja con frecuencia para estar presente con pequeñas comunidades campesinas y mineras en las zonas rurales de la región del Magdalena Medio, que se encuentran atrapadas en el fuego cruzado de décadas de guerra, y ahora el hiper-desarrollo. En la ciudad, también nos aliamos con organizaciones locales de derechos humanos en sus esfuerzos para resaltar los efectos de un conflicto que ha permeado las estructuras sociales urbanas a través de la delincuencia organizada, el microtráfico y el desplazamiento de las zonas rurales.

Nuestro llamado a la paz significa vivir, trabajar y practicar nuestra fe en comunidad, basado en varias tradiciones espirituales que nos fundamentan en un objetivo común por la paz.

Nuestra Misión:

Construyendo alianzas para transformar la violencia y la opresión.

Nuestra Visión:

Un mundo de comunidades que representan la diversidad de la familia humana y viven justa y pacíficamente con toda la creación.

Nuestra Valores:

Los Equipos Cristianos de Acción por la Paz se han comprometido a trabajar y construir relaciones que:

Honren y reflejen la presencia de la fe y la espiritualidad;
Fortalezcan las iniciativas de las comunidades;
Transformen las estructuras de dominación y opresión;
Expresen la no violencia creativa y el amor libertador.