• Manos Campesinas

    By on September 1, 2015
    No hay cosa más bonita que mirar los frutos de la tierra, sembrados por manos campesinas que pronto llegan a nuestro hogar.

    El universo, la pacha mama, la verde tierra nos clama a gritos por su protección y cuidado. Algunos y algunas le defendemos, protegemos y protestamos con ella al resto del mundo que le preservemos y amemos. Es importante destacar el trabajo de nuestros campesinos y campesinas que labran esa tierra, le cuidan como otro de sus hijos y desarrollan una conexión especial con ella, que siente y vive como cualquiera. Ellos y ellas son el más digno ejemplo de un trabajo hermoso como es sembrar la tierra con sus propias manos para así comer de ella.

  • Cuando en Las Matematicas Divinas 14 Son 16…¿Ó Mas?

    By on April 30, 2015
    Un grupo de 13 mujeres de diferentes iglesias cristianas y organizaciones que trabajan en derechos humanos y construcción de paz en el país, formamos  parte de la delegación nacional de ECAP durante la Semana Santa del 2015. Esta delegación centró su acompañamiento en la comunidad campesina en El Guayabo, corregimiento de Puerto Wilches, Santander, Colombia.

    Esta comunidad está compuesta, aproximadamente de 250 familias que desde hace más de 28 años habita en la región a orillas del Rio Grande de La Magdalena y que desde el 2002 lucha por su permanencia en el territorio, resistiendo el  desalojo ilegal por parte de la policía nacional y las fuerzas militares quienes se han confabulado y parcializado a favor de un señor que se declara poseedor y heredero  ellas, sin haber vivido jamás en las mismas.

  • ¡El Guayabo No Se Va!

    By on December 11, 2014
    Quiero describirles el lugar más hermoso de la tierra; un lugar donde fluye la leche y la miel; una comunidad campesina compuesta por aproximadamente 250 familias; un lugar a la orilla del Río Grande de la Magdalena donde se respira paz y armonía, donde las personas comparten su dolor, sus tristezas, sus alegrías y donde el amor se ve reflejado en los rostros de las personas que viven en ese lugar.

    Les comento que un pueblo como este, llamado El Guayabo, nació de las cenizas, creció como un grano de mostaza que aunque siendo muy pequeña creció hasta convertirse en un árbol grande y saludable.